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jueves, 19 de mayo de 2011

Fallece el octavo preso de Guantánamo desde que EE UU lo empezó a utilizar como centro de detención

Inayatullah, un afgano de 37 años que estaba detenido en la base militar estadounidense de Guantánamo, se ha convertido esta madrugada en el octavo preso que muere en esta base militar que EE UU empezó a utilizar para encerrar a terroristas tras el 11-S. Según un comunicado de las autoridades militares, el preso se habría quitado la vida.

Los guardias de seguridad de la prisión encontraron al preso, que se encontraba detenido acusado de pertenecer a Al Qaeda, en una ronda de control rutinaria. "Los guardias encontraron al detenido inconsciente y sin síntomas de respiración", asegura el comunicado de las autoridades, que asegura que tras largas tareas de reanimación un médico certificó finalmente su muerte.

El Servicio Naval de Investigación Criminal llevará a cabo la autopsia de Inayatullah, que llevaba preso desde septiembre de 2007, que luego será preparado para ser repatriado a Afganistán. En el mismo comunicado se dice que admitió formar parte del aparato logístico de la organización terrorista, planeando operación y coordinando viajes en los que escondía a terroristas de Al Qaeda para que pudiesen viajar entre Afganistán, Irán, Pakistán e Irán.

Esta muerte se produce en plena polémica por las técnicas de interrogación que se utilizan para obtener información de los presos, polémica surgida de nuevo a raíz de la muerte de Osama Bin Laden, pero que ya quedó en evidencia a en los cables rebelados por Wikileaks.

El mismo director de la CIA, Leon Panetta, aseguró en una entrevista a una cadena norteamericana tras la muerte de Bin Laden que la información obtenida de los detenidos en las cárceles secretas de la CIA, entre ellas Guantánamo, mediante la polémica técnica de asfixia simulada ayudó a trazar el plan que acabó con su vida.

La polémica entorno a las técnicas de interrogación ha estado siempre alrededor del penal, pero la publicación de los papeles de Wikileaks a finales del mes de abril confirmaron que interrogadores militares, agentes de la CIA y un equipo de psiquiatras se ocupan de intentar sacar de cada preso todo su "potencial informativo" empleando técnicas inconfesables que nunca aparecen reflejadas en sus informes. Según los documentos filtrados, la salud del preso no era un impedimento para mantenerlo encerrado si se cree que oculta información valiosa.

Guantánamo ha sido uno de los mayores fracasos políticos del presidente Obama. A pesar de que cerrar el penal fue su primera promesa tras asumir el cargo en enero de 2009, el anuncio, el pasado mes de marzo, de que reanudaría los juicios en las comisiones militares fue el reconocimiento de su fracaso.

EL PAIS.COM

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